Entradilla
martes, 23 de febrero de 2010
Madeira, devastada por las inundaciones
Más de 40 muertos y 350 familias sin hogar son cifras que hablan por sí solas (no alcanzan a las de Puerto Príncipe, pero es que Portugal no es Haití) de la barbaridad que se ha producido en Madeira, una isla que tuve la oportunidad de visitar hace apenas dos meses y que, la verdad, me pareció muy moderna.
Desde luego, si las lluvias (por muy torrenciales que hayan sido) han podido provocar tamaña catástrofe en un lugar tan turístico, no es de extrañar que un poco más al sur, en islas como El Hierro, La Gomera o La Palma, los últimos temporales hayan incomunicado durante días a sus habitantes y causado múltiples destrozos. Por fortuna, al menos allí el agua no ha dejado muertos a su paso.
Y esto no es sólo aplicable a las islas pequeñas, ya que Funchal, la capital de Madeira, ha sido el lugar más afectado, como en Canarias podría serlo Tenerife. Algo que ya se atisvó durante las inundaciones de hace unas semanas o con las tormentillas de la semana pasada, que por poner un ejemplo dejaron mi casa sin luz durante casi 12 horas.
En definitiva, no sé si es porque ahora llueve más que nunca, por el cambio climático, por el abandono de estas lejanas islas por parte de sus gobiernos, por la inutilidad de las autoridades regionales y locales o por la mala planificación de las ciudades, pero el caso es que no volveré a extrañarme cuando, al caer cuatro gotas, Tenerife se convierta en una ciudad en la que todo se paraliza.
viernes, 22 de enero de 2010
Valle Guerra: La cuna de la lucha canaria
Valle Guerra es uno de los pueblos que visitamos el fin de semana pasado. Un lugar que recibe al visitante con esta estatua en honor al más típico deporte de la tierra: la lucha canaria.
Aún no la hemos visto en directo -todo se andará- pero tengo que decir que ya hemos tenido el honor de encontranos con el mayor campeón que ha dado la historia de este deporte. Nada más y nada menos que Pollito de la Frontera, un apodo que casi suena a broma para los que nada conocemos de la lucha canaria, pero que impone respeto entre sus paisanos.
Francis Pérez, natural de El Hierro -donde nosotros nos encontramos con él- era capaz de levantar su peso corporal con los brazos(125 kilos) y el triple con las piernas, ganó 17 títulos de Liga y recibió ofertas millonarias por competir en el extranjero. Y con ese historial a cuestas, hace poco menos de un mes, allí estaba en su isla natal jugando al fútbol con sus chiquillos a la puerta del Hotel más pequeño del mundo.
jueves, 14 de enero de 2010
Kit-Kat tinerfeño
Yo pensaba que la nieve era algo más propio de Nueva York
(Foto: Taxista en Nueva York...taxista en Madrid).
Por suerte, mi 'genial' horario laboral me impide pasar muchas horas en la calle y, por ende, sufrir el puñetero frío. De hecho, mi estancia a la intemperie se reduce a la hora que transcurre desde que salgo de casa (de mis padres) hasta que llego a la oficina; y a la otra horita que me lleva hacer el camino de vuelta.
Por lo demás, la vida en la Península resulta bastante más aburrida que en Canarias. Aquí todo el mundo sigue hablando de la crisis, concepto que ya casi había olvidado en Tenerife, donde los temas de conversación cotidianos están más relacionados con el carnaval que con la situación económica. Allí la gente vive a otro ritmo, lo que les permite llevar con mucho mejor humor contextos internacionales como el actual, donde todo parece desmoronarse.
La inmensidad del océano desde las montañas de El Hierro. (Foto: Auro)
Al menos así me lo pareció, por ejemplo, cuando estuve buscando trabajo allí o cuando vi la retransmisión de la gala de Nochebuena de la Televisión Canaria: chicas espectaculares con minifalda y gorrito de Papá Noel; música seudocaribeña; menciones a los 'hermanos' venezolanos; buen rollo en el ambiente y 'sketchs' humorísticos con Hugo Chávez, Fidel Castro y el Rey como protagonistas (algo difícil de ver en la Península, tanto igualar a estos tres fascistoides como descojonarse de ellos).
En fin, que a mí, personalmente, estar allí me genera muy buen rollo -desde luego, la temperatura influye mucho-, así que nada, a desconectar, y nunca mejor dicho, durante los próximos días. Si la cosa resulta productiva, incluso podré aportar cositas nuevas a este nuestro blog.
Un poquito de relax nunca viene mal. (Foto: Auro)
lunes, 4 de enero de 2010
El Hierro, allí donde el mundo empieza

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