Entradilla

Las afortunadas Islas Canarias desde una peculiar mirada hacia sus lugares más emblemáticos, su gastronomía, su historia, sus gentes y sus costumbres

martes, 20 de julio de 2010

La Palma: desde la Caldera de Taburiente hasta el baile de los Enanos

Uno tiende a identificar las Islas Canarias con Tenerife y Las Palmas como asocia Madrid a la Puerta del Sol o el Bernabéu. Sin embargo, tan madrileños son Navacerrada y Alcorcón como canarias son las islas de El Hierro o La Palma.

En la primera de ellas estuvimos en Navidades y, como ya dije, me gustó mucho, podría decirse que, hasta ahora, de las islas que he visitado El Hierro es la que más me ha impresionado por su paisaje idílico, mágico y digno de todo tipo de recomendación.

Estos días nos ha tocado visitar La Palma, y aunque esta isla no se lleva en mi opinión 'la palma' en el Top 7, merece un lugar destacado. Por algo la llaman 'la isla bonita'.

Bosque en el norte de La Palma (Foto: Auro)

En primer lugar, conviene destacar lo abrupto de su terreno, nada que nos sorprenda a estas alturas, aunque disfruta de algunas diferencias en relación a otras islas que conviene destacar. Una amiga nuestra (Diana) nos había dicho que La Palma es una suerte de Tenerife en miniatura, no le falta razón, en parte.

Caldera de Taburiente (Foto: Auro)

Porque si el centro de Tenerife está presidido por el majestuoso Teide y sus paisajes lunares, en el centro de La Palma se eleva la impresionante Caldera de Taburiente, un lugar desde el que uno puede olvidarse del resto del mundo.

Desde el Roque de los Muchachos, a más de 2.400 metros de altura, resulta espectacular contemplar las nubes bajo nuestros pies, rodeadas por cuatro paredes en forma de montañas formando un espectacular paisaje que aquí se conoce como 'mar de nubes'. Sin duda alguna, sólo esas vistas ya justifican el viaje.

Plataneras en Punta de Tijarafe (Foto: Auro)

Pero aún hay más: cientos de hectáreas de plataneras, acantilados imposibles, recónditas pero espectaculares playas de arena volcánica e incluso cetáceos de los que uno puede disfrutar tomando alguno de los barcos ofertados en el puerto de Tazacorte.

Cueva de los Piratas (Foto: Auro)

En el sur se sucede una cadena de volcanes que bien merece ser visitada, mientras que el sureste y el suroeste son los espacios reservados para el turismo de sol y playa. En el norte... kilómetros y kilómetros de carreteras imposibles, bosques de pinos y verde, mucho verde. Bien podría decirse que es lo más parecido que he visto en mi vida a Galicia o Asturias.

Volcán de Teneguía (Foto: Auro)

Y me dejo para el final la capital, Santa Cruz de La Palma, una ciudad maravillosa, con edificios de estilo colonial decimonónico perfectamente conservados, cuidados, adornados por preciosos mantos tradicionales (esto se debió a que hemos visitado la ciudad durante las fiestas de la Bajada de la Virgen, un acontecimiento que tiene lugar cada cinco años y que moviliza a toda la isla en torno a su capital).

Santa Cruz de La Palma (Foto: Auro)

Los aborígenes alcanzan el orgasmo con la susodicha Bajada de la Virgen (no tuvimos el placer de contemplarla) y con el baile de los Enanos (esto sí lo vimos y resulta curioso, no es nada del otro mundo, pero entiendo que las tradiciones levantan tales pasiones que muchos vecinos de la isla son capaces de guardar cola durante horas para disfrutar en la calle del baile de estos simpáticos danzarines).

Colas para ver danzar a los Enanos en la calle (Foto: Auro)

Además, La Palma cuenta con otros muchos atractivos... pero esos quedan para la curiosidad de todo aquél que se aventure a visitarla.

Baile de los Enanos (Foto: Auro)



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martes, 13 de julio de 2010

Inolvidable


Inolvidable lo del domingo. Inolvidable, para un futbolero confeso, como viene a ser el que suscribe, disfrutar junto a la persona más importante de su vida (Auro) del partido más importante de la vida de todo un país.


Inolvidable poder hacerlo rodeado de dos nuevos y grandes amigos (gracias Vane y gracias Emiliano) y de su cariñosa y acogedora familia (jamás olvidaré las sabias reflexiones de la madre de Emiliano –ya quisieran muchos comentaristas deportivos- y la biografía de ese joven héroe tinerfeño llamado Pedrito en los labios del padre del propio Emiliano).


Inolvidable el momento del gol, los gritos y abrazos con desconocidos como si toda la vida hubieran estado junto a uno, esperando un momento que parecía que jamás llegaría.


Inolvidable Sudáfrica e inolvidable también Tenerife. Ese ambiente festivo pero sosegado en dos lugares en los que la fiesta y el sosiego son un modo de vida, el único modo de vida.


Inolvidable el beso de Casillas y la Carbonero (por qué no decirlo), pero también inolvidables las llamadas y mensajes de amigos en la distancia (Jose, Peter, etc.) y de una madre y una hermana que le han visto a uno flagelarse tras aquel codazo de Tassotti y de tantas y tantas desgracias a orillas del Manzanares (nunca se escogió un escenario más apropiado para un ejercicio de optimismo colectivo como el de ayer).


Inolvidable el juego de este equipo, pero sobre todo su talento humano… Unos millonarios, sí, pero por lo demostrado estos días, nuestros millonarios. E inolvidable la unión (salvo excepciones) de blancos y blaugranas, ecuatorianos y senegaleses, vascos y madrileños en torno a una bandera, pero sobre todo a una idea.


Eso es, eso debe ser en mi opinión España: la perfección de lo imperfecto, la estructuración del caos, la unión de las discrepancias. Así lo entendieron Luis Aragonés y Del Bosque y así lo han entendido Puyol y Ramos, Torres e Iniesta, cada uno con la bandera de su región y todos juntos con la que les une.


Lo que el tiqui-taca ha unido, que no lo separe el hombre.


Día 2 d. C. (después de ser Campeones)

domingo, 11 de julio de 2010

Cobertura sanitaria ¿universal?

 El régimen se refuerza a medida que la crisis debilita a los más vulnerables, levantan dos metros sus tapias, contratan sofisticados sistemas de seguridad, se hacen guiños de complicidad para saberse los más fuertes, para saber que los demás vendrán a ayudar cuando estalle el caracazo, cuando la gente baje de los riscos, de Ciudad Alta y se rebele ante tanta ignominia. Mientras llega, no pasa nada si se hunden cada día un poco más los más débiles. Si pierden el último de los subsidios reciben una carta como la que tenemos en nuestro poder: "Se le comunica que está sin cobertura sanitaria" (...) "se le reclamará el importe de cualquier asistencia sanitaria prestada en la red del Servicio Canario de Salud". Es la fría y desafiante carta que están recibiendo los parados canarios que pierden el último subsidio de desempleo. Se quedan fuera de este mundo, fuera del Estado del Bienestar, sin derecho a enfermar, salvo que tenga dinero suficiente para costeárselo con lo que ya no llega porque se acabaron las ayudas públicas. No es país para pobres. Es país para corruptos, sólo para corruptos.

Fuente: Canarias Ahora

viernes, 9 de julio de 2010

Muyayo, ponte las cholas que vamos a coger la guagua

Seis meses llevo preguntando de dónde viene la palabra 'guagua' y nadie lo sabe, más allá de presuponer que procede de Cuba. Hoy, por fin, parece que tenemos respuesta.

Así que con la guagua inauguramos la sección de 'palabras canarias'.

Parece ser que a principios de siglo XX, cuando Cuba era casi el 52 estado americano, en tiempos de Batista o antes -esto no está muy claro-, una empresa estadounidense comenzó a exportar autobuses a Cuba. Era la "Washington, Walton and Company Incorporated", abreviado como "Wa&Wa".

WaWa era lo que los cubaos veían en el autobús y con ese nombre se quedó. Tan simple como que en Alcorcón se llamara 'Blasa' a los autobuses que conectan con Madrid, porque la compañía era "Blas& Cía".

Según la web Secretos de Cuba, "el logo de Wa & Wa Co., Inc. era una liebre blanca azul y roja, colores de la bandera norteamericana, y figuraba prominentemente en el frente, fondo y costados de todos sus autobuses".

De aquella isla pasó a éstas gracias a los miles de inmigrantes canarios que hasta allí marcharon y, desde entonces, guagua se quedó para siempre en el vocabulario insular.