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Las afortunadas Islas Canarias desde una peculiar mirada hacia sus lugares más emblemáticos, su gastronomía, su historia, sus gentes y sus costumbres

miércoles, 3 de febrero de 2010

Inundaciones en Tenerife. Dando gracias porque la cosa no llegó a mayores.

Eran poco más de las tres de la tarde, yo acababa de comer y pensaba volver a ponerme a lo mío cuando se empezó a formar el revuelo. Que si habrá que llamar al jefe para decirle que si nos podemos ir, que si me acaba de llamar mi novio que está colapsado en la calle La Salle, que si los de la empresa no sé cuantos se han ido a casa a la una...

Yo, que por la mañana había tenido que salir a hacer una gestión y milagrosamente me había tocado la única media hora en la que no llovió de todo el día, pregunté, inocente de mi: ¿pero qué pasa?

Pues esto era lo que pasaba:


[Inundaciones en Santa Cruz. Foto: Jennifer Rodríguez]

Es lo que tiene currar en un sitio sin ventanas -¿por qué a mi siempre me tocan los zulos?-, que te pones a leer la apasionante historia de la formación geológica de El Hierro y ya se puedo hundir la ciudad que tú ni te enteras.

A pesar de ello, yo secundé sin dudarlo la idea de irnos a casa y, tras el consentimiento del jefe, nos aventuramos a salir a la calle. Allí nos esperaba esto.

 [Foto: Pedro Quesada]

Así que nos remangamos y cada uno a su casa como pudo. Personalmente, yo fui una de las más afortunadas porque sólo tuve que llegar al autobús, que me llevó sana y salva a mi barrio, donde no había ni rastro de estas inundaciones.

Pero antes tuve que llegar a la parada de Guaguas, situada justo enfrente de El Corte Inglés, el cual, por cierto, lucía estupendo a pesar del caos de alrededor, yo no sé cómo sería posible.

[La Avenida Tres de Mayo -donde yo curro-. Foto: Pedro Quesada]

Podría poner muchas imágenes más, pero creo que estas son suficientes para hacerse una idea de cómo fue la situación en la ciudad este lunes. Y dando gracias porque la cosa no llegó a mayores, como aquel nefasto 31 de Marzo de 2002, un trágico domingo de Semana Santa (aquí se conoce  como el 31-M) en el que las riadas arrasaron con todo y causaron la muerte a 9 personas.

Quizás fue por el recuerdo de aquel día por lo que el Gobierno decretó tan rápido la alerta naranja y por lo que todos decidieron irse a casa lo más rápido posible, pero el caso es que probablemente esto evitó males mayores. 

Hoy, miércoles, la ciudad ha amanecido ya en calma. Pero durante todo el día de ayer (que era fiesta oficial en Canarias en honor a la virgen de la Candelaria) no cesaron los trabajos de recogida.

[Labores de recogida. Foto: Pedro Quesada]

Pero no todos viven en la ciudad y hay que recordar que los que se han llevado la peor parte han sido los vecinos de Anaga, una zona al norte de Tenerife a la cual sólo se llega por un carretera y que se han quedado completamente aislados, sin agua ni comida durante dos días

Y por cierto, he escuchado en una televisión 'de la Península' hablar de "cómo bajaban los ríos por Santa Cruz'. Bueno, una apreciación: aquí no hay ríos. Lo que se ve en las imágenses (como la de abajo) son barrancos, inundados por el agua estos días.

[El barranco de Santos, inundado. Foto: Pedro Quesada]



 (En esta foto, del martes, se puede ver ya cómo había bajado el nivel y el barranco volvía a estar casi seco. Tal y como lo he visto yo desde el día que llegué aquí y como ha estdo en los últimos ochos años, desde aquel nefasto día de 2002]



[El barranco de Santos el martes, ya casi seco.
Foto: Pedro Quesada]



3 comentarios:

  1. Muy completa la crónica, Auro. Y espeluznantes-elocuentes las imágenes.

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  2. Hola, me llamo Iván González y soy canario. Me gustaría contactar con el que realiza este blog para proponerle algo. Contáctame por e-mail por habboconcu@gmail.com

    Gracias.

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  3. y con eso te espantas??? en donde vivo se pone como en las imágenes cualquier día normal de lluvias

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