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Las afortunadas Islas Canarias desde una peculiar mirada hacia sus lugares más emblemáticos, su gastronomía, su historia, sus gentes y sus costumbres

viernes, 12 de noviembre de 2010

La Playa de El Bollullo

Parece mentira que todavía no hubiese ninguna mención en este blog a una de las playas que más me gustan de Tenerife: la de El Bollullo.


Sólo he ido allí una vez, algo que será convenientemente corregido la próxima semana, cuando, acompañados por Jose, Auro y yo protagonicemos nuestra decimoquinta vuelta a la isla.

Recuerdo que la única vez que fuimos allí, junto a Raquel y Gus, nos los pasamos genial, por múltiples motivos:

1- Para llegar a la playa hay que recorrer una carretera repleta de plataneras, en continua pendiente, que ofrece unas vistas realmente espectaculares. Parece mentira el carácter aislado de la zona, que se encuentra a escasos kilómetros del turístico Puerto de la Cruz.


2- En un momento determinado, esa misma carretera se estrecha enormemente, provocando un cuello de botella mortal si te topas con algún coche que viene en dirección opuesta. Creo recordar que entre ir para alante e ir para atrás (en plan Tetris), nosotros tardamos unos 20 minutos en recorrer ese kilómetro. Y gracias a que Gus se puso en plan suicida y decidió intimidar a los que venían de frente acelerando al máximo nuestro coche.


3- La carretera termina en dos aparcamientos: uno pertenece a un bar y es de pago, el otro, algo más adelante, es gratuito (lo llamo aparcamiento por no llamarlo descampado). A partir de ahí toca bajar andando a la playa por un camino empedrado desde el que se divisa El Bollullo en toda su inmensidad.

4- Unos roques dividen la playa en dos partes iguales. Desde arriba parece pequeña, pero es realmente grande. De hecho, cuando nosotros llegamos había una pareja a punto de consumar y nuestra presencia, al estar tan alejados, no les impidió rematar la faena.

5- Su arena es de un color negro muy intenso, casi virginal, nada que ver con el negro algo más 'guarreado' de Las Gaviotas o Playa Jardín.

6- El oleaje que azota la zona suele ser bastante fuerte, lo que es un gran aliciente para alguien como yo, aunque tal vez para otros sea una putada. Algún que otro revolcón nos dimos Gus y yo con nuestra tabla de bodysurf, una vez constatado que con las gafas de snorkel no se veía ni la arena del fondo.

7- Y por supuesto, conviene disfrutar de un atardecer en esta playa. Nosotros lo hicimos y fue algo impresionante.


En definitiva, es una de las mejores playas de Tenerife. De las que yo he visto, ésta se disputa el primer puesto con La Tejita. No obstante, algunos amigos nos han comentado que Los Patos, la playa situada a continuación de El Bollullo, es aún más bonita. En aquella ocasión sólo pudimos verla desde lejos, destacando las tiendas de los 'hippies' allí acampados. Así pues, esta semana tocará comprobarlo.

5 comentarios:

  1. Aun no he visto ninguna entrada del arenal (o la garañona) entre tacoronte y el sauzal... playon inaccesible, con olones y muy muy poca gente

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  2. Estimado anónimo, no me dejas otra opción que visitar esa playa para incluir la correspondiente entrada (he pasado por allí, pero ciertamente nunca he llegado hasta la playa)

    Muchas gracias por la aportación!

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  3. Gran post Rubens, cóo me gustaría acompañaros en esa excursión al Bollullo, con sus olas desafiantes y atardeceres bohemios, pasadlo grande!

    Abrazo

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  4. jeje, tranqui Peter, nos daremos un bañito a tu salud!

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